
Durante un tiempo, hablar de ciberseguridad parecía ser una conversación reservada para ingenieros, especialistas en informática o departamentos de tecnología. Hoy esa mirada resulta insuficiente. En una sociedad donde prácticamente todas las profesiones dependen de plataformas digitales, gestionan información y utilizan sistemas conectados, la ciberseguridad dejó de ser una especialidad exclusiva de la industria tecnológica para convertirse en una competencia transversal.
Este cambio de paradigma es especialmente relevante para las instituciones de educación superior. Formar profesionales para el mundo actual no consiste solamente en enseñarles a utilizar herramientas digitales, también en comprender los riesgos asociados a ellas, proteger la información que administran y actuar responsablemente frente a los datos de otras personas.