
Elegir que estudiar es una de las decisiones que puede marcar buena parte de la trayectoria personal y laboral. Para algunas personas, la respuesta parece estar en aquello que les apasiona; para otras, en una carrera que ofrezca buenas oportunidades de empleo. Sin embargo, entre la vocación y las necesidades del mercado laboral no necesariamente hay que escoger un solo camino; el desafío está en encontrar un punto de encuentro.
La vocación tiene relación con los intereses, habilidades, motivaciones y aquello que cada persona disfruta hacer. Conocerse es, por ello, un primer paso relevante: preguntarse qué actividades generan interés, en qué se tienen fortalezas y qué problemas o necesidades se quisiera contribuir a resolver puede ayudar a orientar la decisión.
Pero la motivación por sí sola no permite conocer las oportunidades que tendrá una profesión. Revisar la empleabilidad, los ingresos y la evolución de distintas áreas entrega información concreta para tomar una decisión más informada.
Este análisis adquiere especial importancia en un escenario laboral desafiante. Según el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), la tasa de desocupación en Chile alcanzó 9,6% durante el trimestre junio-agosto de 2026, registrando un aumento de 1,0 punto porcentual en doce meses. En el mismo período, las personas ocupadas disminuyeron 0,9%.
Estos antecedentes no significan que la empleabilidad deba convertirse en el único criterio para elegir una carrera, pero sí muestran la importancia de conocer el entorno en el que una persona deberá desenvolverse profesionalmente.
En Chile existen herramientas como Mi Futuro, del Ministerio de Educación, que permiten consultar información sobre empleabilidad e ingresos de distintas carreras e instituciones. Utilizar estos datos puede ayudar a constatar las expectativas con la realidad del mercado.
Una alternativa es buscar carreras donde converjan los intereses personales y sectores con oportunidades laborales. Otra posibilidad es completar una profesión con competencias que hoy son valoradas transversalmente, como herramientas digitales, análisis de datos, comunicación, gestión de proyectos o conocimientos tecnológicos.
También es importante recordar que una elección profesional no siempre es definitiva. Las trayectorias laborales cambian, aparecen nuevas especialidades y muchas personas continúan estudiando, se especializan o incluso cambian de área a lo largo de su vida.