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Más años de vida, nuevas habilidades: cómo la formación técnico profesional enfrenta el Chile que viene

Con una mirada estratégica sobre los desafíos del país, IP San Sebastián iniciará su Año Académico 2026 con la clase inaugural titulada: Chile Envejece | La Formación Técnico Profesional como protagonista de la transformación social y tecnológica, instancia que abordará el cambio demográfico que está redefiniendo el mundo del trabajo, la educación y la innovación.

De acuerdo con datos entregados por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), el país vive una inversión acelerada de su pirámide demográfica. La tasa de fecundidad alcanzó 1,03 hijos por mujer en 2024, muy por debajo del nivel de reemplazo poblacional. Como resultado actualmente existen 79 personas mayores de 65 años por cada 100 menores de 15 años, cifra que podría llegar a 177 adultos mayores por cada 100 niños hacia 2050.

Para el subdirector técnico del INE, Leonardo González Allendes, estos cambios representan un punto de inflexión para la sociedad chilena.

“Chile está experimentando una transformación demográfica profunda. El envejecimiento de la población no es un fenómeno futuro, es una realidad presente que impacta directamente en el trabajo, la productividad, los servicios y la transformación de capital humano”.

“Para el 2070, uno de cada dos personas en nuestro país va a tener 60 años o más y eso nos plantea: cómo planificar ese futuro, qué haremos en términos de cuidado, qué va a requerir esa población, cómo vamos a estructurar el mercado del trabajo que tendrá una mayor proporción de personas mayores y ese es un desafío que como sociedad nos llama a poner ojo en este cambio demográfico que estamos experimentando”, indicó González.

En este contexto, la educación técnico profesional emerge como una herramienta clave para enfrentar este nuevo escenario.

Un país con más necesidad de especialización

Uno de los principales desafíos que enfrenta el sistema formativo es que la base tradicional de jóvenes que ingresan al mercado laboral se está reduciendo. Esto implica que las instituciones de educación deberán ampliar su foco hacia la formación de adultos y la educación continua.

En ese escenario, la formación técnico profesional presenta una ventaja estructural: su capacidad de adaptación rápida a los cambios del mercado laboral.

“Cuando miramos el mercado laboral, nos tenemos que preparar para insertarnos en un mundo donde la proporción de personas activas será menor, por lo tanto, deben mantener a las personas menores y a las personas en edad de jubilación y ese es un desafío importante desde la preparación profesional para enfrentar este mercado laboral que va cambiando su composición en términos de porcentaje de personas en edad de trabajar”, puntualizó González.

A diferencia de trayectorias formativas más extensas, los programas técnicos-profesionales permiten responder en ciclos cortos a nuevas demandas productivas, como la ciberseguridad, inteligencia artificial, el mantenimiento tecnológico o los servicios asociados a economías más longevas.

Las áreas del conocimiento deberán entender un país que envejece: la tecnología como base para impulsar la transformación digital, la salud orientada a responder a la necesidad de atención de una población mayor y la administración y comercio, enfocada en la gestión eficiente de servicios en entornos cada vez más digitalizados.

El envejecimiento plantea desafíos, pero abre oportunidades para rediseñar servicios, sistemas de salud y modelos de trabajo que respondan a los cambios de una sociedad que evoluciona o se transforma, y en dicho punto la educación y la base que entrega Instituto Profesional San Sebastián puede entregar respuestas con profesionales que acompañan a Chile en esa nueva etapa de desarrollo.