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Estudiar después de los 30: una tendencia que sigue creciendo

Durante años, la educación superior estuvo asociada a jóvenes recién egresados de enseñanza media. Sin embargo, esa realidad ha cambiado. Hoy son cada vez más los adultos que deciden volver a las aulas, ya sea para obtener un título, actualizar conocimientos, reinventarse laboralmente o cumplir una meta que quedó pendiente por años.

Hay una tendencia. Según datos del Servicio de Información de Educación Superior (SIES), el número de estudiantes mayores de 30 años ha experimentado un importante crecimiento durante la última década. Entre 2015 y 2024, la matrícula de personas entre 30 y 34 años aumento un 23,8%, mientras que en el grupo entre 35 y 39 años el crecimiento alcanzó un 73,3%. Incluso la matrícula de personas mayores de 50 años creció un 157% en el mismo período, según cifras del Observatorio del Envejecimiento UC-Confuturo.

Detrás de estos números existen historias de esfuerzo, superación y adaptación. La actualización profesional se ha transformado en una necesidad. Nuevas tecnologías, competencias digitales y cambios normativos obligan a los profesionales a mantenerse vigentes, a continuar aprendiendo para no quedar rezagados en un mercado cada vez más exigente.

Las instituciones de educación superior también han evolucionado para responder a esta realidad. Modalidad online, programas semipresenciales y horarios flexibles permiten compatibilizar estudios con trabajo, familia y otras responsabilidades cotidianas.

En esa misma línea, las motivaciones van más allá del trabajo. Adultos ven en la educación una oportunidad para reinventarse, emprender, cambiar de rubro a mejorar sus perspectivas económicas. Obtener un título o certificación puede abrir puertas a mejores salarios, movilidad laboral y una mayor estabilidad financiera.

También existe un componente profundamente personal. Para muchos, volver a estudiar representa cumplir un sueño postergado. Es una oportunidad de demostrar que nunca es tarde para aprender y alcanzar objetivos que parecían lejanos.

No se debe olvidar que, en muchos casos, el estudiante adulto llega con experiencia laboral, además de ser madre, padre o persona que cumple labores de cuidado, lo que convierte cada avance académico en un logró aún más significativo.