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Mujeres que retoman estudios

Retomar una carrera profesional es una decisión que puede transformar la trayectoria laboral y personal. Para las mujeres, sin embargo, volver a estudiar puede implicar un desafío adicional: compatibilizar la formación con el trabajo, la maternidad y las responsabilidades de cuidado que históricamente ha recaído de manera desigual sobre ellas.

En la Educación Técnico Profesional, la flexibilidad se ha convertido en una herramienta clave. En Instituto Profesional San Sebastián, le edad promedio de las mujeres es de 31 años; un 67% trabaja y un 56% opta por la modalidad online, en muchos casos para compatibilizar sus estudios con el cuidado de hijos o adultos mayores.

Esta realidad refleja un fenómeno más amplio. Aunque las mujeres tienen participación destacada en la educación superior chilena -el 50% de la matrícula de primer año corresponde a mujeres, según SIES: Servicio de Información de Educación Superior-, persisten brechas vinculadas a responsabilidades, distribución de las tareas domésticas y acceso a determinadas áreas formativas, especialmente aquellas relacionadas con ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM).

Para quienes deciden retomar sus estudios existen al menos cuatro claves para avanzar. Primero, buscar flexibilidad, mediante modalidades online, híbridas o vespertinas. Segundo, construir redes de apoyo, distribuyendo responsabilidades familiares y reservando tiempos protegidos para estudiar. Tercero, establecer límites y rutinas, entendiendo que la formación también es una prioridad. Y cuarto, aprovechar mecanismos de reconocimiento y continuidad de estudios, que pueden reducir tiempos y facilitar el retorno a las aulas.

Además, Chile ha avanzado en materia de protección. La Ley “Yo Cuido, Yo Estudio”, publicada en enero de 2026, establece medidas para estudiantes que ejercen labores de cuidado, incluyendo alternativas de flexibilización académica, reprogramación de evaluaciones y suspensión de estudios sin pago de arancel durante ese período, entre otras garantías.

Hoy, el desafío es que ninguna mujer tenga que elegir entre desarrollarse profesionalmente y cuidar a su familia. La educación TP, cuando incorpora flexibilidad, acompañamiento y oportunidades de continuidad, puede convertirse en una herramienta concreta para que más mujeres retomen sus proyectos, fortalezcan su empleabilidad y construyan nuevas oportunidades sin abandonar sus territorios ni sus responsabilidades.

En este escenario para las mujeres, estudiar no es volver atrás: es avanzar con la experiencia adquirida y abrir nuevas posibilidades para el futuro.